FONOLLOSA, DOS POEMAS
Hoy he estado releyendo a un autor que tenía olvidado desde hace muchos, muchísimos años. Normalmente releo las partes subrayadas de los libros de los autores de poesía de mi estantería cada cierto tiempo; ignoro si lo hago para asombrarme de sus genialidades subrayadas o para acostumbrarme a mi mediocridad (subrayada también).
Como decía, hoy he estado releyendo a José María Fonollosa y voy a dejar aquí un par de poemas suyos: el primero va dedicado al autor de esta página por el libro del que está extraído; mientras que lo segundo me lo voy a dedicar a mí mismo por su contenido.
EAST 47th STREET
Nunca acaba esta noche. Nunca acaba.
Ya pasa poca gente por la calle.
Todos duermen, malditos, y descasan.
Las ventanas, los párpados cerrados,
reposan a su vez en las paredes.
Sólo yo voy sin rumbo por la calle
seguido por el ruido de mis pasos.
Todo parece estar en paz, tranquilo,
con la preocupación diaria arrojada
a un rincón, como ropa que se ha usado.
Y no acaba esta noche. Debería
llegar en este instante el fin del mundo.
J. M. Fonollosa, de Ciudad del hombre: New York.
Ya no me inquieren : -"¿Cómo van tus libros?
A ver si los envías a algún premio
de esos tan millonarios que hay a espuertas
y te haces célebre y rico un día".
Yo siempre contestaba con despego:
-"No confío en los premios. Lo que escribo
es muy original, muy diferente
a lo que están haciendo los demás".
Tal vez ahora ya saben que mandaba
en verdad mis trabajos a concursos,
sin que mi nombre apareciese
ni siquiera en la previa selección.
J. M. Fonollosa, de Destrucción de la mañana.
Como decía, hoy he estado releyendo a José María Fonollosa y voy a dejar aquí un par de poemas suyos: el primero va dedicado al autor de esta página por el libro del que está extraído; mientras que lo segundo me lo voy a dedicar a mí mismo por su contenido.
EAST 47th STREET
Nunca acaba esta noche. Nunca acaba.
Ya pasa poca gente por la calle.
Todos duermen, malditos, y descasan.
Las ventanas, los párpados cerrados,
reposan a su vez en las paredes.
Sólo yo voy sin rumbo por la calle
seguido por el ruido de mis pasos.
Todo parece estar en paz, tranquilo,
con la preocupación diaria arrojada
a un rincón, como ropa que se ha usado.
Y no acaba esta noche. Debería
llegar en este instante el fin del mundo.
J. M. Fonollosa, de Ciudad del hombre: New York.
Ya no me inquieren : -"¿Cómo van tus libros?
A ver si los envías a algún premio
de esos tan millonarios que hay a espuertas
y te haces célebre y rico un día".
Yo siempre contestaba con despego:
-"No confío en los premios. Lo que escribo
es muy original, muy diferente
a lo que están haciendo los demás".
Tal vez ahora ya saben que mandaba
en verdad mis trabajos a concursos,
sin que mi nombre apareciese
ni siquiera en la previa selección.
J. M. Fonollosa, de Destrucción de la mañana.
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